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Efectos ecológicos de derrames petroleros en ecosistemas marino-costeros.
Caso Panamá

Ana C. Fonseca E.
Agosto de 2000

Introducción

El riesgo de que ocurran accidentes en las actividades de explotación petrolera es muy alto. En Panamá, al este de la entrada Caribe del Canal de Panamá han ocurrido dos accidentes en menos de 20 años. En 1968 se derramaron 3.2 millones de litros de petróleo por el naufragio de un barco llamado “Witwater”. En 1986 se rompe un tanque de almacenaje en Bahía las Minas y se liberan 8 mi de litros. En esta ocasión el petróleo se dispersó en el agua, y en 17 días los efectos ya se sentían hasta 10 km de distancia mar afuera. Gracias a la existencia de un programa de monitoreo de los ecosistemas marinos de esa región fue posible comparar la condición de los recursos antes y después del derrame de 1986 y determinar su impacto (Jackson et al. 1989).

La consecuencia principal de un derrame en zonas marino costeras como manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos, es que los organismos asociados a estos ecosistemas se cubren por una capa de aceite que interfiere con sus procesos fisiológicos y les causa la muerte (Jackson et al. 1989).

A continuación se describen de forma breve los efectos que tuvo el derrame de 1986 en las zonas de entre mareas, manglares, pastos marinos y arrecifes coralinos del Caribe de Panamá.

Efecto del petróleo sobre manglares

En el caso específico de los mangles rojos (Rhizophora mangle) el aceite cubrió las raíces del mangle y mató las ostras, balánidos, y otros organismos asociados. El sistema radical quedó completamente destruido y provocó la defoliación de los árboles. Posteriormente, se intentó el transplante de semillas de mangle en las zonas afectadas y las plantas no produjeron nunca hojas (Jackson et al. 1989).

Efecto del petróleo sobre pastos marinos

En los pastos marinos llamados Zacate de Tortuga (Thalassia) de las zonas entremareas principalmente, las hojas se murieron y fueron lavadas hacia la playa; las raíces quedaron cubiertas de aceite, y se murieron pero quedaron intactas. En las zonas someras, bajo la zona entremareas las hojas de los pastos quedaron pintadas de color café y sobrecrecidas por algas (Jackson et al. 1989).

Efecto del petróleo sobre los arrecifes coralinos

El efecto sobre los arrecifes coralinos fue mayor del lado que mira al mar donde se acumuló el aceite durante la marea baja, y en sitios de baja energía menores a 3 m (e.g. laguna arrecifal detrás de la cresta) dondeel aceite no fue lavado por olas y fue retenido por el sedimento fino. Inmediatamente después del derrame las microalgas cubrieron el sustrato liberado recientemente. Las macroalgas calcáreas (e.g. Halimeda) y no calcáreas (e.g. Laurencia) eran dominantes antes del derrame, luego su cobertura disminuyó y finalmente después de 12 a 18 meses, consecuente con una disminución de microalgas, su cobertura aumentó alcanzando dimensiones mayores a su promedio anual anterior y, sobrecreciendo y matando corales. Disminuyeron entonces la abundancia del coral en un 51 a 96%, la cobertura por coral vivo en un 76% (e.g. Porites), los hidrocorales (e.g. Millepora, “coral de fuego” ) y los zoántidos (e.g. Palythoa y Zoanthus), y sólo los zoántidos volvieron a recuperarse después de 18 meses de pasado el evento. La densidades de erizos se redujeron en un 80% quedando camas de esqueletos muertos sobre el sustrato, y nunca recuperaron sus poblaciones naturales. La cantidad de gastrópodos disminuyó, quedando más conchas vacías que fueron utilizados por los ermitaños cuyas poblaciones aumentaron junto con las poblaciones de los estomatópodos que se comen a estos organismo, que además ocuparon espacios que fueron liberados en el sustrato por otros organismos que murieron (Jackson et al. 1989).

En general, muchos de los efectos del petróleo son subletales y, por una serie de reacciones en cadena, éstos son más importantes a largo plazo que la mortalidad inicial. Los corales sobrevivientes mostratron los siguientes signos de estrés: blanqueamiento, hinchazón del tejido, sobreproducción de mucus, mortalidad parcial, glóbulos de aceite, áreas blanqueadas o muertas rodeadas de un halo negro de infección bacteriana, aumento en la frecuencia y tamaño de las lesiones parciales de las colonias coralinas (especialmente en Siderastrea). Por otro lado, los corales estresados quedan más vulnerables a la incidencia de enfermedades epidémicas, disminuye su tasa de reproducción y crecimiento y por lo tanto su abundancia en el largo plazo (Jackson et al. 1989).

Conclusión

Finalmente, a pesar de que la Bahía las Minas ha sido escenario de muchos disturbios humanos como excavación, dragado, y rellenos para construcción del Canal y de Ciudad de Colón, drenaje y rocío de manglares para controlar los mosquitos, construcción de refinería y planta de cemento, contaminación crónica de aceite por la refinería y por el paso de barcos en cantidades desconocidas, derrame de 1968, aún así, los cambios fueron detectables en especies comunes y resistentes a disturbios anteriores (Jackson et al. 1989).
Los sistemas de arrecifes coralinos, pastos marinos y manglares de la zona Caribe de Costa Rica funcionan de manera muy similar al resto de ecosistemas de este tipo en el resto del Caribe, y podrían ser seriamente afectados por un derrame de petróleo dispersado por corrientes marinas. Según el informe del Programa de Monitoreo de Contaminación por Petróleo en el Caribe (CARIPOL) auspiciado por la Comisión Oceanográfica Intergubernamental e implementado en la costa Caribe central y sur de Costa Rica (incluidos Cahuita, boca de Estero Negro, Muelle México, Rompeolas de Portete, y el oeste de la boca del río Moín) la contaminación es baja pero con ocurrencia de eventos esporádicos. Según ese informe la contaminación la concentración de hidrocarburos disueltos y dispersos en la columna de agua entre 1981 y 1985 resultó muy baja (1.6 microgramos por litro) en comparación con otras zonas del Caribe (10 microgramos por litro), al igual que la concentración de alquitrán en las playas (0.17 a 0.59 g/m2) a comparación de concentraciones mayores a 45 g/m2 en otras zonas del Caribe. Uno de los eventos esporádicos más severos fue en 1985 cuando los hidrocarburos aumentaron en el agua a 10 microgramos por litro y el alquitrán de Playa Puerto Vargas, específicamente, aumentó hasta 6.6 g/m2, y ha seguido aumentando. En general la contaminación es más alta enfrente de Puerto Limón debido probablemente a la mayor actividad portuaria que se presenta ahí y a la cercanía de la refinería nacional (Mata et al. 1987).

Por estas razones es importante mantener alejados a estos ecosistemas de las explotaciones petroleras y promover el monitoreo continuo de los mismos.

REFERENCIAS

Jackson, J.B.C., J.D. Cubit, B.D. Keller, V. Batista, K. Burns, H.M. Caffey, R.L. Caldwell, S.D. Garrity, C.D. Getter, C. Gonzálex, H.M. Guzmán, K.W. Kaufmann, A.H. Knap, S.C. Levings, M.J. Marshall, R. Steger, R.C. Thompson, and E. Weil. Ecological effects of a major oil spill on Panamanian coastal marine communities. Science, 243: 37-44.

Mata, A.J., J. Acuña, M.M. Murillo & J. Cortés. 1987. Estudio de la contaminación por petróleo en la costa Caribe de Costa Rica: 1981-1985. Carib. J. Sci. 23(1): 41-49.

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